10 cosas que no sabías sobre los metadatos

1. No existe una única definición para los metadatos

Pese a que metadatos significa literalmente ‘datos sobre datos’ por su raíz etimológica griega, distintas organizaciones han definido de forma más precisa el término, como por ejemplo la Organización Nacional de Normas de Información (NISO por sus siglas en inglés), que los define como ‘información estructurada que describe, explica, localiza o simplifica la recuperación, uso o gestión de una fuente de información’.

Otras organizaciones como la Asociación de Bibliotecas Americanas (ALA por sus siglas en inglés) optaron por una definición más descriptiva: ‘Los metadatos son datos estructurados y codificados que describen las características de las entidades de información de interés para ayudar a la identificación, el descubrimiento, asesoramiento y gestión de las entidades descritas.’

Por último, la Iniciativa de Metadatos Dublin Core (DCMI por sus siglas en inglés), explica los metadatos como ‘datos estructurados que incluyen datos asociados con información sobre un sistema u objeto con el objetivo de ofrecer una descripción’. Aunque todas las definiciones son similares en uno o más puntos, parece claro que los metadatos son un componente esencial para ayudarnos a localizar, clasificar y comprender los objetos -ya sean físicos o no- a los que acompañan

2. El origen conceptual de los metadatos está en las bibliotecas

Ya en el Antiguo Egipto (280 a. C.), la Gran Biblioteca de Alejandría ofrecía todos sus pergaminos con una pequeña etiqueta atada a cada uno de ellos. En ellas se encontraba el título, tema y autor de la obra, lo que permitía a los lectores localizar su búsqueda con mayor facilidad y a los bibliotecarios organizar el catálogo sin perder horas de trabajo en el proceso. Estas etiquetas pasarían después a ser fichas bibliográficas, y su versión digital sería mencionada por primera vez por dos ingenieros del MIT en un informe titulado ADMINS, donde mencionan ‘la necesidad de mantener un registro (metadatos) de los registros de datos’.

3. Los metadatos viajan más de lo que te imaginas

Por ejemplo, cada vez que sacas una foto con tu smartphone, esta genera datos sobre la fecha y hora exacta a la que fue tomada, la resolución, la exposición, la distancia focal, las dimensiones del archivo…y también las coordenadas exactas desde donde la hiciste. Aunque la mayoría de las redes sociales eliminan estos datos si las publicas, en la era digital conviene estar informado y ser precavido respecto a la información que compartirmos con terceros en Internet.

4. Google no podría ser Google sin ellos

En 2007, Google cambió su motor de búsqueda de forma irrevocable. Hasta entonces, este se basaba en una lista de enlaces relevantes, ya fueran de pago o no. Pero Google expandió el ámbito de sus búsquedas a noticias, imágenes y vídeo y, como consecuencia, incontables metadatos empezaron a ser relevantes en sus resultados de búsquedas, lo que también determinaría su importancia a la hora de crear páginas web y facilitar su búsqueda como parte de procesos de optimización. Actualmente, el éxito del marketing digital depende en buena medida de unos metadatos precisos y bien organizados.

5. La automatización de los metadatos llegó en 2015

De forma similar a los creadores de YouTube, que dieron con la idea para su creación al no encontrar un medio en el que compartir un vídeo entre amigos, Amnon Drori, Gal Ziton e Itai Kahalani, tres ingenieros de software israelíes, estaban frustrados por tener que rastrear manualmente el origen de los distintos datos que necesitaban en sesiones susceptibles de error que podían llevarles horas o semanas de trabajo. Por ello decidieron fundar Octopai, una empresa de tecnología Machine Learning que mapea y gestiona automáticamente metadatos de forma colectiva en una sola interfaz de búsqueda. La start-up ha conseguido hasta la fecha más de cinco millones de dólares por parte de distintos inversores de nivel y alianzas con gigantes como Microsoft.

6. Su importancia como activo de negocio crece cada día más

En palabras del CTO de Amazon, Werner Vogel, ‘Los datos son el núcleo de la creación de valor, mientras que los activos físicos están perdiendo su importancia en los modelos de negocio’. Para hacernos una idea de la certeza de esta frase, solo es necesario echar un vistazo al elemento común de la mayoría de las 10 empresas más valiosas del mundo: ¿cuánto valdrían Alphabet, Apple, Microsoft, Amazon, Facebook, Tencent o Alibaba sin los datos que gestionan, organizan y utilizan para mejorar su oferta día a día?

Esta importancia no se limita solo a las grandes corporaciones. De acuerdo con el estudio Streaming Wars: Raise or Fold realizado recientemente por Capgemini, aunque el contenido es el rey y  primer elemento diferenciador clave en la oferta de contenidos, la recogida y acumulación de datos que ayuden a mejorar la experiencia de usuario, el reconocimiento de marca y otros elementos clave en la rentabilidad de negocio lo convierten cada vez más en un elemento estratégico esencial, una realidad extrapolable a todo un sector Broadcast cada vez más cercano al consumidor. Así pues, ¿cómo pueden los profesionales de la industria aprovechar todo su potencial? Dedicamos los últimos puntos a explicarlo.

7. El registro de metadatos no solo se realiza en la fase inicial de la media

Uno de los errores más habituales de los profesionales de Broadcast y Media es incluir metadatos únicamente en la última fase de producción, el archivado. Sin embargo, los metadatos deberían registrarse a lo largo de todo el proceso de producción, desde el mismo momento en que se generan y con especial hincapié en las fases de producción y planificación, donde se generan la mayoría de los metadatos relevantes para los usuarios.

Si el seguimiento a esta tarea es el correcto, en el futuro resultará mucho más sencillo localizar y mantener organizados nuestros metadatos, una información cuyo potencial, como hemos visto, está al alza. Podemos incluso utilizar las plantillas que ofrecen algunas bases de datos para cada fase de producción, incrementando nuestra productividad y eficiencia.

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8. La gestión de metadatos es más sencilla si aplicas estándares

Para transmitir información con sentido, los metadatos deben combinarse en grupos. De la misma forma en la que nuestros respectivos lenguajes las palabras se agrupan para formar frases con sentido, es más que recomendable seguir reglas de agrupación y estructuración de metadatos para que la información también sea transmitida con sentido.

Una estructura de metadatos se define como la estructura general de organización que siguen todos los assets de una base de datos. Puede ser una lista de campos que actúan como agrupador, o un esquema que muestra las relaciones entre estos datos. Las distintas comunidades de Broadcast, de librerías o de entidades de archivado han desarrollado numerosas normas o estándares para estructurarlos (SMPTE ST 335, EBU, MPEG-7, MPEG-21, PBCore, etc.), lo que ofrece a los usuarios varias opciones para escoger el que mejor se ajuste a sus propósitos o incluso la iniciativa necesaria para generar su propio estándar.

9. Los sistemas de catalogación son esenciales

Afortunadamente y como hemos visto a lo largo de este artículo, la tecnología ha evolucionado para asistirnos a la hora de llevar a cabo las tareas de catalogación de contenido con éxito y hoy día, las propias cámaras pueden registrar automáticamente muchos de los metadatos técnicos que pueden resultar útiles a medio y largo plazo. Del mismo modo, esta información también puede ser importada automáticamente en los sistemas MAM y ya existen, de hecho, algunas funciones de catalogación avanzadas, como el speech-to-text, o integraciones de sistemas, como VSNExplorer MAM con Tesauros online, para ayudarnos a solventar esta tarea en cuestión de segundos.

10. No hay fórmula mágica

Los usuarios deben seguir añadiendo manualmente datos consistentes, claros y precisos. La mayor parte de los metadatos de vídeo se crean de forma automática, pero los manuales son cada vez resultan más importantes. Estos tienen un gran potencial para la comercialización de nuestras producciones y desde el propio momento en que ingestamos material en nuestro MAM, es una práctica recomendada añadirlos a mano para conservar mucha más información sobre nuestras producciones.

Pese a que la falta de tiempo para priorizar tareas más urgentes pueda resultar acuciante, un buen trabajo de documentación puede ahorrarnos mucho tiempo en el futuro cercano…o no tan cercano. Como señalaba Mike Cox en Metadatos Descriptivos para Televisión, ‘los metadatos no se incluyen sólo para nosotros o para nuestras necesidades más inmediatas, sino también para usuarios que los vayan a utilizar dentro de 100 años’.

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